Псалтирь, псалом

En ti, oh Jehová, me he refugiado; No sea yo avergonzado jamás.

Socórreme y líbrame en tu justicia; Inclina tu oído y sálvame.

Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente. Tú has dado mandamiento para salvarme, Porque tú eres mi roca y mi fortaleza.

Dios mío, líbrame de la mano del impío, De la mano del perverso y violento.

Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, Seguridad mía desde mi juventud.

En ti he sido sustentado desde el vientre; De las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; De ti será siempre mi alabanza.

Como prodigio he sido a muchos, Y tú mi refugio fuerte.

Sea llena mi boca de tu alabanza, De tu gloria todo el día.

No me deseches en el tiempo de la vejez; Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.

Porque mis enemigos hablan de mí, Y los que acechan mi alma consultaron juntamente, Diciendo: Dios lo ha desamparado; Perseguidle y tomadle, porque no hay quien le libre.

Oh Dios, no te alejes de mí; Dios mío, acude pronto en mi socorro.

Sean avergonzados, perezcan los adversarios de mi alma; Sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan.

Mas yo esperaré siempre, Y te alabaré más y más.

Mi boca publicará tu justicia Y tus hechos de salvación todo el día, Aunque no sé su número.

Vendré a los hechos poderosos de Jehová el Señor; Haré memoria de tu justicia, de la tuya sola.

Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, Y hasta ahora he manifestado tus maravillas.

Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, Hasta que anuncie tu poder a la posteridad, Y tu potencia a todos los que han de venir, Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso. Tú has hecho grandes cosas; Oh Dios, їquién como tú?

Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, Volverás a darme vida, Y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.

Aumentarás mi grandeza, Y volverás a consolarme.

Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, Oh Dios mío; tu verdad cantaré a ti en el arpa, Oh Santo de Israel.

Mis labios se alegrarán cuando cante a ti, Y mi alma, la cual redimiste.

Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día; Por cuanto han sido avergonzados, porque han sido confundidos los que mi mal procuraban.