Книга притчей Соломоновых, глава

Palabras del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre.

їQué, hijo mío? їy qué, hijo de mi vientre? їY qué, hijo de mis deseos?

No des a las mujeres tu fuerza, Ni tus caminos a lo que destruye a los reyes.

No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, Ni de los príncipes la sidra; No sea que bebiendo olviden la ley, Y perviertan el derecho de todos los afligidos.

Dad la sidra al desfallecido, Y el vino a los de amargado ánimo.

Beban, y olvídense de su necesidad, Y de su miseria no se acuerden más.

Abre tu boca por el mudo En el juicio de todos los desvalidos.

Abre tu boca, juzga con justicia, Y defiende la causa del pobre y del menesteroso.

Mujer virtuosa, їquién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.

El corazón de su marido está en ella confiado, Y no carecerá de ganancias.

Le da ella bien y no mal Todos los días de su vida.

Busca lana y lino, Y con voluntad trabaja con sus manos.

Es como nave de mercader; Trae su pan de lejos.

Se levanta aun de noche Y da comida a su familia Y ración a sus criadas.

Considera la heredad, y la compra, Y planta viña del fruto de sus manos.

Ciñe de fuerza sus lomos, Y esfuerza sus brazos.

Ve que van bien sus negocios; Su lámpara no se apaga de noche.

Aplica su mano al huso, Y sus manos a la rueca.

Alarga su mano al pobre, Y extiende sus manos al menesteroso.

No tiene temor de la nieve por su familia, Porque toda su familia está vestida de ropas dobles.

Ella se hace tapices; De lino fino y púrpura es su vestido.

Su marido es conocido en las puertas, Cuando se sienta con los ancianos de la tierra.

Hace telas, y vende, Y da cintas al mercader.

Fuerza y honor son su vestidura; Y se ríe de lo por venir.

Abre su boca con sabiduría, Y la ley de clemencia está en su lengua.

Considera los caminos de su casa, Y no come el pan de balde.

Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; Y su marido también la alaba: Muchas mujeres hicieron el bien; Mas tú sobrepasas a todas.

Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.

Dadle del fruto de sus manos, Y alábenla en las puertas sus hechos.